jueves, 10 de septiembre de 2015

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Tonto el que lo escribe

§ ¿PPor qué será que los servicios que mejor se ppagan son siemppre los no pprestados?
 
§ Curioso (¿curioso?) que sea la derecha la que nos está recortando los derechos.


lunes, 7 de septiembre de 2015

Tonto el que lo escribe

§ Si hay algo dudoso es de quién te puedes fiar. Si hay algo seguro es de quién no te ppuedes (ni debes) fiar.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Tonto el que lo escribe

§ En este pputo ppaís la justicia no es ciega, es tuerta.

§ En este pputo ppaís el que la hace, la cobra.

§ En este pputo ppaís ni las putas ni las pputas tienen culpa alguna de lo que hagan sus hijos.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Reincidentes

Desde su fallido golpe de estado —aquél que intentaron disfrazar de votación democrática, supongo que lo recordarán ustedes—, mi sombra y mi reflejo no me han perdonado que los derrotara con el inestimable apoyo —supongo que también lo recordarán ustedes— de ese extraño y peculiar hermafrodita a quien nunca sé muy bien cómo llamar: el reflejo de mi sombra o la sombra de mi reflejo.
Han seguido confabulados, conspirando a mis espaldas (no iban a tener tanta cara como para hacerlo en mi cara y a cara descubierta), pero el hermafrodita, de quien mi sombra y mi reflejo no tienen forma de librarse, me mantiene informado de todos sus movimientos, el último de los cuales no ha sido otro que el de tratar de establecer una alianza con mis compañeros de póquer.
Supongo que recordarán ustedes igualmente —y si no, hagan memoria de una puñetera vez, pues ya estoy empezando a cansarme de suponer— que tengo dos partidas semanales: una con esos dos conspiradores más el hermafrodita y otra con mis amigos escritores (Segismundo Amis, Tonto el que lo escribe y El que escribe para olvidar).
Confío en mis amigos, pero no tanto como para considerarlos capaces de resistir la tentación de —aunque sólo sea por una vez— desplumarme en el póquer. Y ésa es la propuesta que los dos intrigantes les han hecho: una timba de siete en la que al menos cinco (no sé muy bien por qué, pero confío en el hermafrodita tanto como en mí mismo) jugarían contra mí.
Pero ya he tomado mis medidas al respecto. Todos tenemos sombra. Todos tenemos reflejo. Todos tenemos un extraño y peculiar hermafrodita a quien nunca sabemos muy bien cómo llamar. Y mi hermafrodita ya ha logrado convertir la timba de siete en una de dieciséis, donde sólo cinco jugarán contra mí.
Y es que —aunque tampoco sé muy bien si viene a cuento, nunca me cansaré de proclamarlo— cuánta razón tenía el que dijo que la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos.


miércoles, 2 de septiembre de 2015